
Hace 8 meses comenzaba mi aventura como voluntaria en la Asociación de las Comunidades Hermanadas de Nueva Aquitania, en Francia. Llegué con una maleta llena de ilusión, y, para ser honesta, también con algo de nervios. Hoy, al despedirme, mi maleta está mucho más llena, pero esta vez de recuerdos, aprendizajes y experiencias que jamás olvidaré.
Durante estos meses, he tenido la suerte de participar en proyectos realmente enriquecedores. Desde el seminario regional, que fue una gran oportunidad para aprender y conocer más sobre la cooperación internacional, hasta mi proyecto personal sobre la cultura española, que resultó ser un éxito y nos hizo reír a todos. Además, tuve la oportunidad de organizar las jornadas de «intercambio de experiencias», momentos de compartir que me dejaron huella.
Pero lo que más me ha marcado han sido las personas que he conocido. He hecho grandes amistades con voluntarios de diferentes países y he aprendido tanto de ellos como de las actividades que compartimos. También, tuve la suerte de asistir a seminarios en Narbona y en París, que no solo fueron formativos, sino que me permitieron descubrir más de la cultura francesa y vivir experiencias inolvidables.
He trabajado mucho con herramientas como Canva (tanto que ya me considero casi una experta) y he aprendido a organizar eventos, una tarea que al principio me parecía imposible, pero que al final resultó mucho más interesante de lo que creía.


Lo que más me ha dejado esta experiencia es la certeza de que participar en un proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad es una de las mejores decisiones que se puede tomar. Me ha permitido mejorar mi francés, vivir una experiencia multicultural única y aprender mucho, tanto a nivel personal como profesional.
Recomiendo con todo el corazón vivir una experiencia como esta. Sin duda, es una oportunidad que te cambia la vida y te abre muchas puertas.
Gracias a la ACJNA y a Europa 2020 por darme la oportunidad de vivir esta aventura tan increíble, sin duda me llevo recuerdos para toda la vida.

